Megafauna, despiadada humanidad

La extinción de la megafauna relacionada con la expansión del ser humano


Introducción

La megafauna tiene diferentes definiciones, y aunque todas se refieren más o menos al mismo concepto, es mejor dejarlo claro dando todos los puntos de una sola vez. Por lo que sabemos, es el grupo de animales estrictamente mayores que el ser humano en tamaño, cuyo peso, según unos criterios u otros, oscilaría entre cien y mil kilogramos o más, y que son o pueden haber sido desafortunados miembros del evento de extinciones masivas del Período Cuaternario tardío del Cenozoico. Esta parte de la escala del tiempo geológico abarca aproximadamente los últimos cincuenta mil años y sigue actualmente, y en él se han extinguido el 44% de las especies de megafauna en relación a las que existían antes del inicio del período. 
 


En esta entrada tan especial de Filosofía XXII, nos elaboraremos en una lista sleccionada de las especies de megafauna extintas, y especificaremos en cada una sus medidas, su masa, su dieta, su hábitat en vida y la época del tiempo geológico en la que se extinguieron. Además, al final, haremos una reflexión alrededor del papel de la Humanidad en estas extinciones.

Las especies que hemos encontrado han sido agrupadas en sus respectivos géneros taxonómicos, lo que quiere decir que los datos numéricos de cada categoría corresponden a una aproximación que pudiera haber representado el peso y el tamaño aproximado de cada una de las especies de media de cada género en concreto.


Eurasia

Gomphotheriidae



Familia de doce especies
300cm de altura
Herbívora
Bosques secos junto a ríos y lagos
Mioceno y Plioceno

Smilodon


Género de tres especies
250cm de longitud, 150kg
Carnívora, grandes mamíferos cuadrúpedos
Parajes helados en la glaciación
Holoceno

Paratheraterium



Género de seis especies
500cm de altura, 15000kg
Herbívora, a base de follaje de árboles
Llanuras
Mioceno

Sudamérica


Holmesina


Género de tres especies conocidas
150cm de longitud, 150kg
Herbívora
Bosques y planicies
Pleistoceno tardío

Glyptodon


Género de cinco especies conocidas
350cm de longitud, 2000kg
Herbívora
Bosques y pastizales
Pleistoceno

Notiomastodon


Pariente del Haplomastodon y el Stegomastodon
250cm de altura, 4000kg
Herbívora
Bosques de coníferas en zonas bajas junto a los Andes
Pleistoceno

Cuvieronius


Género de cuatro especies
250cm de altura, 5000kg
Herbívora
Zonas bajas húmedas i vegetativas
Pleistoceno tardío y Holoceno

Megatherium y Glossotherium


Dos géneros de diez especies en total
600cm de longitud, 3000kg
Herbívora, a base de plantas altas y bajas
Bosques y praderas
Holoceno

Equus Giganteus


Subgénero de cuatro especies
200cm de longitud, 1400kg
Herbívora
Praderas y pastizales
Pleistoceno

Hippidion


Género de cuatro especies
150cm de altura, 800kg
Herbívora
Praderas y pastizales
Holoceno

Mylodon


Género de tres especies
250cm, 2500kg
Herbívora
Bosques en laderas y cerros
Pleistoceno

Emerotherium



Género de dos especies
300cm de altura, 4000kg
Herbívora, plantas altas y bajas
Bosques
Holoceno

Toxodonte



Género de tres especies
300cm de largo, 1700kg
Herbívora
Ríos y praderas
Holoceno

Doedicurus clavicaudatus


Especie del género Doedicurus
360cm de longitud, 2000kg
Herbívora
Bosques y planicies
Holoceno




Norteamérica

Aenocyon dirus y Canis dirus



Especies de distinto género pero de características muy parecidas
180cm de longitud, 100kg
Carnívora
Estepas y bosques
Pleistoceno

Arctodus


Género de dos especies
400cm de altura erguido, 1000kg
Carnívora, carne y carroña
Llanuras
Holoceno

Homotherium


Género de diez especies
100cm, 200kg
Carnívora
Estepas, llanuras y tundra
Pleistoceno

África

La investigación respecto a la megafauna africana extinta ha sido especialmente complicada, debido a que la presencia humana primigenia y el clima con poca variabilidad. Estos elementos han causado que las especies de megafauna de África o se hayan extinguido demasiado pronto como para incluirlas en esta lista (como es el caso del Anteosaurus, que vivió en el Capitaniano Pérmico hace 260 millones de años), o no se hayan extinguido todavía. Especies como los elefantes, los leones, los avestruces y los gorilas, entre otros, son animales que viven salvajes en África en la actualidad y que son considerados como especies de megafauna.

Por esta razón, que no podemos encontrar fuentes que sean útiles para esta entrada en concreto, es que Filosofía XXII se abstiene a incluir nada en este apartado antes de aportar información incorrecta o inapropiada para el mismo.

También se ha de recalcar que debido a la naturaleza cambiante de los continentes, es posible que especies que pudieron haberse localizado en África y en otros continentes al mismo tiempo, hayan sido incluidos en estos otros continentes en las fuentes que utilizamos.

Oceanía

Tylacholeo


Género de tres especies
120 cm de longitud, 130kg
Carnívora
Sabana australiana
Pleistoceno
 

Propoctodon


Género de once especies
200cm de alto, 230kg
Herbívora, ramoneo y pasto
Sabana australiana
Pleistoceno

 

Dromornis


Género de una sola especie, el Stirtoni
300cm de altura, 500kg
Desconocida
Sabana australiana
Pleistoceno

 

Parlorchestes



Género de tres especies
250cm de longitud, 200kg
Herbívora, pasto y árboles
Sabana australiana
Pleistoceno


Diprotodon

 

Género de una sola especie, el Optatum
400cm, 2800kg
Herbívora
Sabana australiana
Pleistoceno

Wonambi



Género de dos especies
600cm, 150kg
Carnívora, por constricción
Sabana australiana
Pleistoceno

Total de especies mencionadas: 98
Total de géneros: 27

Conclusiones de la investigación sobre las extinciones del Cuaternario

No cabe duda que la especie humana es la causante de la extinción de la mayoría de la megafauna de todos los continentes. Las evidencias de la muerte de las especies de megafauna coinciden con la llegada de los seres humanos primitivos a los continentes en cuestión, cosa que descarta que el factor del cambio climático antes, durante y después de la última glaciación haya sido el único responsable.
Otras causas como epidemias destructivas o desastres naturales (tales como la actividad vulcanológica) tampoco pueden resultar las principales culpables.

Los seres humanos siempre nos hemos atribuido a nosotros mismos la particularidad siguiente: nosotros no nos adaptamos a nuestro entorno, sino que lo adaptamos todo lo que haga falta para al final obtener el resultado actual, la dominación y ocupación total del planeta, y la esclavización y el control de casi todas las especies de la superficie emergida. No nos ha inmportado ni nos importa el precio de la total conquista del planeta. En Filosofía XXII opibnamos que el ser humano ha sido, por fortuna nuestra y desgracia de la megafauna, una combinación de dos características muy peligrosas.

El primero de estos carácteres es el tipo de selección R, que significa que nuestra especie opta (al menos antes de la conquista mundial) por una reproducción que traiga al mundo muchos individuos, con bajas probabilidades de supervivencia, un perído de gestación corto, y un pequeño lapso hasta llegar a la madurez sexual. Esto superó al método que la megafauna solía usar, la selección K, que apuesta por generar individuos escasos pero más grandes y con mayores probabilidades de supervivencia y largos perídos de gestación. La humanidad y la megafauna fueron obligadas a luchar, dada la aparentemente imposible convivencia entre el potencial reproductivo de los humanos.
El segundo factor, como hemos dicho ya, es nuestra gran ambición y crueldad a la hora de tomar el control de toda la tierra emergida.

¿Debemos sentirnos culpables por los pecados de nuestra especie en pro de la supervivencia y la garantia de prosperidad? Lo dejamos a su criterio. ¿Debemos sentirnos culpables por los pecados de nuestra especie al seguir exterminando sistemáticamente a las especies de megafauna que quedan, además que a nosotros mismos? Probablemente. Es la Tierra el planeta de propiedad humana, o debemos considerar al resto de seres como nuestros iguales en el control y el derecho a la existencia en el planeta? Debimos haberlo pensado antes. No diremos que no hay vuelta atrás en nuestros errores, ¿pero de que sirve? ¿Hay vuelta atrás para la vida salvaje en la tierra? ¿La hay para nosotros? Algunos verán estas preguntas y las calificarán de pesimistas, hedonistas y catastrofistas. No son hedonistas.

Esperamos que esta tan especial entrada de Filosofía XXII, la cual ha costado mucho más esfuerzo y dedicación que el resto hasta el momento. Permanezcan humanos y que tengan un buen día.

Comentarios