Anarcotranshumanismo, la libertad del cuerpo y de la mente para el postmodernismo final
En esta entrada de Filosofía XXII, que reglamentariamente correspondería a la del transhumanismo, hablaremos sobre nada más ni nada menos que el anarcotranshumanismo. Hemos estado especialmente interesados en investigar este tema, debido a que aquí en Filosofía XXII tenemos grandes intereses en todos los tipos de anarquismo. Hemos oído hablar del anarquismo, el anarcosindicalismo, el anarcocomunismo, el anarcoindividualismo, el anarcoprimitivismo, el anarcocapitalismo, el anarcofeminismo y el anarcoecologismo, pero jamás hemos oído hablar de algo como el anarcotranshumanismo.
El anarcotranshumanismo, abreviado con @H+, es una corriente filosófica política que valora por encima de todo la libertad material, personal y social, usando como puntos de vista la libertad sobre el cuerpo y la materia de la corriente transhumanista y el posicionamiento anarquista sobre la organización social, política y económica de las naciones. Este movimiento guarda ciertas similitudes y es usualmente confundido con el transhumanismo libertario, el tecnoliberalismo, y el sociofuturismo, a causa de que aún existe mucha confusión alrededor del anarquismo y el transhumanismo.
Una premisa fundamental para el anarcotranshumanismo es facilitar la igualdad de oportunidades para que todos los individuos puedan alcanzar la autodeterminación, un concepto que podría tener en común con el anarcoindividualismo. Cualquier condición que limite las opciones de los individuos o quién puede ejercer dichas opciones suele ser rechazada, incluso las condiciones que supuestamente buscarían la igualdad entre individuos. Este concepto de pensamiento causa críticas tanto en la rama anarquista como en la transhumanista, que suelen no tratar o incluso fomentar estas condiciones de limitación del individuo.
Según los teóricos anarcotranshumanistas, y en colaboración con los criptoanarquistas, el rápido y disruptivo avance de la tecnología es incompatible o muy peligroso si se combina con las jerarquías y con los sistemas sociopolíticos actuales. Argumentan que si no se cuestionan las condiciones físicas humanas y las condiciones de organización política y social al mismo tiempo, la humanidad podría desembocar en el primitivismo, el transhumanismo oligárquico o en la extinción de la especie. Los anarcotranshumanistas pueden ser también singularitarianistas, dependiendo si la aparición de la singularidad tecnológica forma o no parte primordial o efecto obligatorio de su visión de la sociedad anarquista.
Los anarcotranshumanistas apoyan la libertad morfológica, la diversidad funcional y los derechos de discapacidad en su faceta transhumanista, y en la faceta anarquista rechazan cualquier estructura de poder que impida o dificulte la accesibilidad o la viabilidad de los medios para ejercer la autonomía individual. Rechazan rotundamente el racismo, la misoginia, la transfobia, el capacitismo y el biochovinismo.
El movimiento anarcotranshumanista defiende la inviabilidad de una sociedad tecnoógia disruptiva y transhumanista en un régimen estatista. La jerarquía, organización social, la ley y la opresión sobre la libertad material deben ser eliminadas para alcanzar una anarquía transhumanista individualista autosustentable y estable, que no lleve a una especie de apartheid biológico o capacitista o a la creación de una sociedad elitista de transhumanos que lleve a una peor opresión.
Esperamos que les haya gustado la que es presumiblemente la última entrada de Filosofía XXII. Nos gustaría decir que hemos disfrutado de la experiencia, pero no nos gusta mentir. Que viva la Comuna, que tengan un buen día.

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